Se me acabó el veinte

Nimaispaloma, se me acabó la vacación. El lunes regreso a trabajar, y la verdad es que ya hasta tengo ganas de ir a la oficina. Este mes que estuve de baquetona me sirvió para valorar mi chamba. Sigo pensando que mi jefe es medio lelo y todo lo demás, pero por lo que me he enterado las cosas están tranquilas y propicias. Además en menos de un mes viene Semana Santa.

Hice manzanas al horno. Así, en molde y toda la cosa. Ya sé que no es lo mismo que un pastel o galletas o algo así más elaborado, pero es la primera vez que uso mi horno. ¡Y además quedaron riquísimas!

Hace rato salí al jardín y llegué a dos conclusiones: una, que necesito un jardinero a la voz de YA; dos, que es mejor encontrar un ratón muerto con la cabeza cercenada que un ratón vivo.

Vale, me voy porque tengo mucho que leer, planchar, lavar, ver y escuchar.

Ya vine

Sobreviví.

Supongo que ya muchos lo saben, salí bien de la cirugía de vesícula y ya ando casi como si nada. Estoy en casa de los Padres para que me cuiden y no esté solapa en mi casa en Morelia porque aunque me siento muy bien, no puedo cargar nada pesado ni hacer cosas que impliquen mucho esfuerzo físico.

Voy a aprovechar estas semanas de reposo para ver si puedo arreglar lo de mi título, ahora que la UNAM está de facilota y te deja titularte casi que con 3 corcholatas marcadas y 5 pesos.